Seguros. Cobertura de siniestros de alimentos

Hay que saber que el seguro de hogar no cubre todos los riesgos y por ello, hay que asegurarse muy bien y saber qué seguro desea contratar. Y es que a veces el seguro de hogar se convierte en un completo desconocido para nosotros, ya que algunas aseguradoras no informan correctamente a sus clientes y esto puede suponer un gran riesgo en tu vida.

Conjunto de alimentos metidos en la nevera

Conjunto de alimentos metidos en la nevera

Asegurar la letra pequeña

Si echamos una ojeada a nuestro seguro de hogar es probable que nos sorprendamos descubriendo que muchos percances y situaciones cotidianas pueden ser cubiertas, como por ejemplo el siniestro de daños de alimentos refrigerados en nevera y congelador.

Este apartado de siniestros es muy importante, ya que las aseguradoras se aprovechan de que muchos de sus clientes no lo contratan por el “eso no pasa nunca” y luego, cuando ocurre, vienen los problemas.

A través de esta cobertura del seguro, se aseguran los los siniestros de daños de alimentos refrigerados en nevera y/o congelador, así como las medicinas que hayan quedado inservibles por deterioro como consecuencia de la rotura de la nevera y/o congelador, escape accidentado de los líquidos refrigerantes, o fallo en el abastecimiento de la energía eléctrica.

Algunas de las restricciones más comunes de este tipo de cobertura suelen ser averías y daños en el aparato frigorífico o que sea muy antiguo (10/15 años), la paralización en el suministro eléctrico, siempre y cuando sea inferior a 6 horas y los daños que puedan causar los alimentos al descomponerse.

Aunque hay que decir que no todas las compañías brindan estas exclusiones. Los límites de esta cobertura suelen rondar entre los 300 y los 900€.

¿Cómo actuar en caso de estos sucesos?

Como en todos los siniestros se le pedirá a usted que aporte una serie de pruebas que confirmen el suceso. Lo que usted debe hacer es guardar los tickets de la compra o hacer fotos de todos los alimentos dañados.

Esto es porque la compañía te pedirá las facturas de los alimentos dañados para así, poder asegurarse de que el suceso es legal y real.

En caso de no disponer de estas pruebas, la compañía aseguradora le dirá que no le cubre el suceso o, teniendo mucha suerte, le pagará, pero no lo que debería.

Teniendo en cuenta esto, es necesario pararse a leer el contrato del seguro, ya que esa pequeña acción puede salvarnos de otras mucho mayores.

Foto | Fotolia.com

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