Siempre hay que leer la letra pequeña

Siempre hay que leer la letra pequeña

Casi todas las personas han podido ver durante su vida adulta diferentes documentos en los que firmar un acuerdo entre una compañía y el cliente interesado. En el caso de los seguros ocurre lo mismo, y de hecho, todos los contratos siguen una estructura similar. Y además, en todos ellos existe una parte muy importante y bastante obviada por las personas: la letra pequeña.

letra pequeña

Firmar un contrato significar estar de acuerdo con las condiciones

Muchas personas no conocen los términos básicos de las aseguradoras y no suelen leer de forma íntegra las pólizas, y por lo tanto la letra pequeña llega a olvidar por completo.

La letra pequeña es una parte esencial

Cuando la compañía aseguradora debe actuar, muchas veces tenemos ciertas expectativas en cuanto a la respuesta de la empresa. Sin embargo, cuando estas no se cumplen, nos sorprendemos. Entonces decidimos contactar con la aseguradora, y en el caso de que no se haya producido ningún error, nos surgen más dudas. ¿Qué es lo que ocurre en muchos casos? Pues que no hemos leído el contrato completamente. En el momento en el que firmamos un contrato, plasmamos en el documento estar de acuerdo con todas las condiciones del contrato. Por ello, si la empresa ha cumplido sus servicios, no podremos reclamar nada. Podremos consultar todas las fuentes que deseemos, mirar nuestras obligaciones y derechos, la legislación, y sobre todo, leer la copia del contrato. Seguramente, informándonos nosotros mismos resolvamos nuestras dudas. Y resulta que la mayoría de las veces la respuesta se encuentra en la letra pequeña.

Leer antes de firmar

Existen ciertos conceptos que hay que tener muy claros antes de firmar un contrato. Para que no acabemos sorprendidos ante la reacción de las aseguradoras, hay que prestar atención a ciertas claves del contrato: Primero, y aunque resulte una obviedad, hay que saber con exactitud quién es el asegurado o qué bienes lo son. Es decir, si somos nosotros como personas físicas o la unidad familiar, o si son en realidad bienes. Lo siguiente será por lo tanto, conocer bien la cobertura de la aseguradora. Pues con frecuencia, tendemos a pensar que la compañía suele cubrir todos los acontecimientos que nos ocurran a nosotros o a nuestros bienes, y no es así, hay que atender especialmente a las excepciones. Por lo que hay que saber las limitaciones de nuestra aseguradora, todo lo que incluye y lo que excluye. Otra parte importante son algunas palabras, debemos prestar atención a las conjunciones como “y” e “o”, e incluso, expresiones como “solo sí”, “mayor que”, “sin embargo”, o “en caso de”. Aunque la frase sea afirmativa, cualquiera detalle puede cambiar el sentido de esta. Y por último, ser conocedor de las consecuencias si no cumplimos nuestras obligaciones respecto al contrato. Y de hecho, un principio del Derecho es: “El desconocimiento de la norma no exime de su cumplimiento”.

Foto | Fotolia.com

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